sábado, 21 de julio de 2007

¿Existe discriminación y racismo contra los chilenos?


Todos conocemos lo que pasó con los seleccionados chilenos sub-20 el pasado jueves por la noche luego del partido que acababan de disputar con Argentina en el mundial de la categoría en Canadá. Los policías, que supuestamente estaban a la salida del Estadio Nacional de Toronto para "proteger" a los jugadores de cualquier peligro, ya que son los principales animadores del campeonato, los golpearon brutal y salvajemente sin conmiseración alguna, dando golpes de puño, codazos, patadas, tirando gas pimienta y spray en los ojos de los futbolistas y pegándoles con bastones cargados con electricidad. La mayoría vimos cómo quedaron nuestros seleccionados después de aquella violenta golpiza, sumado a lo traumados que estaban luego de pasar horas esposados dentro de un camarín, con toda la tensión, dolor e incertidumbre que ello amerita.

Los policías simplemente defienden su procedimiento, asumiendo que fue el correcto. Si bien nadie sabe cómo se originaron los hechos, el modo de actuar policíaco es absolutamente injustificado, y con mayor razón tratándose de DEPORTISTAS y no de DELINCUENTES.

La versión de los chilenos, en un principio en la que algunos se mantenían un poco escépticos al respecto debido a lo que acababa de ocurrir dentro del partido, es que Arturo Vidal e Isaías Peralta, luego de salir del estadio, quisieron ir a saludar y agradecer a los hinchas que los espearban en las afueras del recinto, a unos 100 metros de donde se encontraban ellos. Al parecer, los policías no los dejaron y uno de ellos empujó a un jugador chileno con lo que comenzó la trifulca, participando otros jugadores, luego, tratando de defender a sus compañeros de la golpiza propinada por los polis canadienses. Al final, 10 detenidos por cerca de 3 horas, según el director de prensa del mundial, "para calmar los ánimos". Por decir lo menos, curioso.

Los policías siguieron firmes y argumentaron que actuaron separando un principio de conato entre un jugador chileno y uno argentino... ambas delegaciones negaron absolutamente esto. Luego, cambiaron la versión señalando que era un jugador chileno con un hincha argentino, lo cual era imposible. Esta poco sólida versión dio más credibilidad a la chilena, pero todavía no se explica el accionar policial.

Con todo puesto sobre la mesa, ha tomado fuerza una idea que al principio pareció ridícula pero luega fue agarrando más seriedad: ¿Habrá sido un acto de racismo por parte de los policías?

Sabemos bien que EE.UU. se caracteriza por aparecer en la palestra con policías corruptos que golpean y matan gente de color en las calles sin motivo alguno aparente, no siendo tratados por igual, en el caso de ser delincuentes, con respecto a los blancos. Pero pensar que ocurra esto en Canadá era realmente una locura. Canadá se caracteriza por su orden y su educación, su excelente calidad de vida, lo que lleva a un bajísimo índice de delincuencia. Pero esta hipótesis ha tomado vuelo, y más con la afirmación del técnico de la selección chilena José Sulantay, que dijo: "me da vergüenza salir con ese paño que dice 'no al racismo', porque aquí hay racismo", en referencia al lienzo que despliegan al comienzo del partido el cual incita a terminar con esta práctica.

Muy bien conocemos que en el extranjero se nos tildan de "ladrones", o en un caso más general, de "sudacas" o "indios". Pero este numerito de los canadienses sorprendió a todos, por lo que se está realizando una investigación detallada de lo ocurrido, ya a nivel diplómatico. Sólo queda esperar qué pasará en los próximos días.

¿Somos discriminados en el extranjero y somos mal pagados con el "y verás como quieren en Chile al amigo cuando es forastero"? ¿O fue un recreo de los polis norteamericanos por la poca acción que tienen durante el año? ¿O los chilenos no somos tan "angelitos" e hicimos algo que ameritó lo hecho por la fuerza pública? Lo único cierto es que les dieron y los tomaron en "cana" en Canadá. Irónico.

sábado, 7 de julio de 2007

Triunfos morales y un honor en juego


Recuerdo que hace unos días en la querida clase de Literatura, Historia, Turismo e Identidad, hicimos un ejercicio acerca de qué involucra ser chileno. La mayoría pusimos cosas negativas de nosotros los chilenos: flojos, patriotas (que no es malo, en lo absoluto), imitantes de otras culturas, etcétera, etcétera y un laaaargo etcétera.

Lo que sí es claro es que Chile es un país que no se destaca mucho a nivel internacional. Nos enorgullecemos cuando nos dicen que somos el país latinoamericano en vías de desarrollo (subdesarrollados, si es la misma cuestión) con más proyección hacia el futuro, en especial en lo referente al ámbito económico. Pero, sin embargo, y para pesar nuestro, Chile es un país escaso en reconocimientos y logros fuera de nuestras fronteras.

Un ejemplo histórico claro ha sido cuando Chile ha ganado guerras con un profundo patriotismo y heroicamente, pero lo que ha ganado ha sido mucho menos que lo que ha perdido, como por ejemplo, la Patagonia que cedimos a los argentinos.

Sencillamente, ¿de qué nos sirve el curanto más grande, la empanada más grande o el chaleco chilote más grande en los Records Guiness? ¡Si somos los únicos que hacemos eso! E igual inflamos el pecho de que tenemos estos records. Del que sí nos deberíamos sentir orgullosos es del primero que tuvimos y hasta ahora (creo, o si no que alguien me corrija) el único que vale la pena celebrar, que fue el ocurrido el día 5 de febrero de 1949 en el regimiento de Coraceros de Viña del Mar, cuando el capitán Alberto Larraguibel, montando al caballo “Huaso”, saltó una altura de dos metros y cuarenta y siete centímetros, la cual nunca más ha sido batida y actualmente es un Record Guiness.

Hoy nuevamente ha sido un día negro para nuestro orgullo nacional. En Lisboa, capital de Portugal, se ha realizado la ceremonia donde se han dado ha conocer las que finalmente fueron elegidas las Siete Nuevas Maravillas del Mundo. Fueron votadas
la Gran Muralla China; el Templo de Petra, en Jordania; el Cristo Redentor de Río de Janeiro, Brasil; Machu Picchu, en Perú; Chichen Itza, en México; el Coliseo de Roma, en Italia; y el Taj Mahal, en la India. ¿Quién falta? Pues nuestros querídisimos Moais de Isla de Pascua. Si hasta la Presidenta Bachelet y el Hotuiti les hicieron campaña pero sus esfuerzos fueron infructuosos (por qué metí a Hotuiti xD!). Yo, en lo personal voté por los Moais, incluso aquí había un link para que pudieran votar, pero de nada sirvió. Es ahora donde aflora el chilenito triunfal moralista que dice: "Si estuvimos entre las 15 o 20 seleccionadas es bueno". Incluso se habló en un momento de que estuvimos en el 8º o 10 º puesto. Qué pena que eran 7 no más y no 20. En todo caso, los Moais se merecen un reconocimiento mayor, qué importa que no hayamos ganado el premio. Lo que importa es que nosotros estemos orgullosos de ellos, sabiendo que es un tesoro el que tenemos y que lo debemos cuidar. Por lo menos, basta eso para mí. Ni siquiera el concurso era auspiciado por la UNESCO...

Lo que queda claro y demostrado, nuevamente, es
que... ¡ seguimos sin ganar nada! Es como un karma que llevamos encima y que no lo podemos sacar de nosotros. Pero el orgullo sigue y eso es lo importante. Pero cuando faltan ambas cosas, todo aquello se convierte en preocupante.

Hoy, ni orgullo le quedó a Chile en la Copa América. Más allá de lo futbolístico, un 6 a 1 es vergonsozo en cualquier lado. Si había que perder, había que hacerlo manteniendo el decoro y el honor, pero no fue así. Otra vez la misma historia, que se vuelve a repetir cíclicamente en los anales del profundo del conciente colectivo chileno a través de la Historia y del tiempo.

Parece que es inevitable. Si el ser chileno involucra tantas cosas... pero ya no hay nada que hacer.